Neuroafeic

Neuroafeic
Buzon de Sugerencias
Consultas

Rehabilitación y Cuidado Integral de Pacientes con Ictus

Interpretación de la situación sensorio motriz de pacientes con hemiplejia y sus consecuencias para el cuidado y rehabilitación.

Trastornos motores: La debilidad o pérdida de fuerza en un brazo, pierna, o la mitad de la cara son síntomas frecuentes en un paciente que presenta un Ictus. Puede presentarse aisladamente en una sola extremidad, pero es más común que afecte a la totalidad de la mitad del cuerpo. Se denomina plejía o parálisis si el paciente es incapaz de realizar movimientos con la extremidad afectada, y paresia si es capaz de realizar algún movimiento aunque con menos fuerza que con el lado sano. Si la enfermedad provoca debilidad en toda la mitad del cuerpo, se denomina hemiplejía.

 

La movilidad del organismo requiere un adecuado funcionamiento de diversas estructuras del sistema nervioso. Si deseamos mover una extremidad, la orden se inicia en la corteza cerebral y por medio de una vía denominada piramidal recorre en profundidad el cerebro a través de la cápsula interna, el tronco cerebral y la médula espinal. Desde aquí y a través de los nervios, la orden llega a los músculos de las extremidades. Para que, además de producirse el movimiento, éste sea adecuado, se precisa de la participación de otras estructuras del sistema nervioso, que son los ganglios basales y el cerebelo.

 

Las alteraciones motoras que presenta un paciente que ha sufrido un infarto o una hemorragia cerebral tienden a mejorar, aunque en ocasiones la recuperación puede no ser completa. La afectación de la pierna mejora más que la del brazo, y la del brazo más que la de la mano. Esta mejoría aparece ya precozmente, es mayor si el paciente es adecuadamente rehabilitado y persiste durante muchos meses, sobre todo en los pacientes estimulados y animados con su recuperación.

 

Dolor en el hombro paralizado: El hombro doloroso es una complicación que aparece frecuentemente en las personas que han sufrido un Ictus o accidente vascular cerebral. Si bien existen muchas causas, suele deberse a contracturas musculares locales. Para prevenirlas es necesario realizar movilizaciones periódicas de la articulación del hombro; en muchos casos, será de utilidad el uso de un cabestrillo para sujetar el hombro durante la deambulación. Si el dolor es importante y rebelde al tratamiento analgésico habitual, deberá consultar con su  médico para un correcto diagnóstico y tratamiento.

 

Síndrome del empujador: Se suele producir por lesión del lóbulo parietal generalmente derecho, pero también puede ser el izquierdo (aunque estos casos son menos frecuentes y severos). Son pacientes con el tono muy bajo en su lado afecto y que se olvidan de él debido a la disminución de la percepción. Este síndrome es mucho más frecuente en lesiones del hemisferio derecho. Este hemisferio tiene mayor capacidad para procesar la información visoespacial:

  • Reconocimiento de los objetos.
  • Relaciones espaciales de los objetos (eje. Relación objeto-fondo)
  • Posición de las distintas partes del cuerpo durante el movimiento.

Por eso este tipo de pacientes tienen muchos problemas con la orientación espacio-temporal. El tratamiento debe enfocarse a intentar solucionar los dos problemas que definen al empujador:

  • la hiperactividad compensatoria del lado menos afecto.
  • la alteración de la orientación espacial y otros trastornos neuropsicológicos.

Debemos trabajar en la normalización del tono postural, disminuyéndolo en el lado menos afecto y aumentándolo en el afecto. Cuando el paciente haya conseguido una cierta alineación, aumentará la actividad en el lado afecto y disminuirán las compensaciones en el lado menos afecto, es decir cuando sea capaz de encontrar su línea media. Y una vez conseguido esto podemos hacer actividades para mejorar su orientación espacial.

 

Síndrome de negligencia: Paso previo al tratamiento es explicar al paciente y a su familia la naturaleza del problema, intentando disminuir la confusión que ello provoca. Al dirigirnos al paciente debemos hacerlo por el lado afecto para estimular y ayudar a que tome conciencia de ese lado. Si la negligencia persiste, pueden ser necesarias modificaciones ambientales en su domicilio como cambiar la orientación de la cama o de los muebles, para facilitar el contacto con el entorno. Las técnicas de mayor eficacia utilizadas desde la Terapia Ocupacional son las de compensación. Su objetivo es mejorar la orientación del paciente hacia su lado con negligencia y aplicar estrategias que mejoren la búsqueda visual en el espacio. Este trabajo debe generalizarse al reentreno de las actividades cotidianas.

 

El objetivo que se plantea la Terapia Ocupacional es la rehabilitación o mantenimiento de las capacidades del individuo desde el punto de vista de la globalidad, es decir, trabajando aspectos físicos, cognitivos y sociales, con el fin de conseguir la máxima independencia posible, promover la salud y mejorar la calidad de vida del paciente. La intervención del Terapeuta Ocupacional incluye la evaluación mediante la observación clínica estructurada, así como a través de la administración de pruebas estandarizadas o no estandarizadas.

 

Asociación de Familiares y Enfermos de Ictus de Granada