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Rehabilitación y Cuidado Integral de Pacientes con Ictus

El ictus es un episodio neurológico agudo, con afectación de las funciones del sistema nervioso central. Según su etiología, se pueden clasificar en:

 

1. Accidentes isquémicos: También se llaman infartos cerebrales y se deben a la oclusión de algunos de las arterias que irrigan la masa encefálica, generalmente por arterioesclerosis.

 

La arterioesclerosis es un endurecimiento de las arterias de mediano y gran calibre, causa por lo general estrechamiento de las arterias que puede progresar hasta la oclusión del vaso impidiendo el flujo de sangre de la arteria así afectada.

 

En la mayoría de los tipos de arterioesclerosis no está claro que inicia la aparición de la enfermedad, se estima que ciertos trastornos del tejido conjuntivo puedan ser factores de iniciación que, sumados a factores de riesgo como la hipertensión, promuevan la más frecuente aparición de arterioesclerosis en algunos grupos de individuos.

 

Existen varios tipos:

  • Aterosclerosis, es la forma más frecuente de arteriosclerosis, caracterizada por un engrosamiento de la túnica íntima con placas que contienen macrófagos llenos de lípidos o grasas, principalmente el colesterol.
  • Arteriosclerosis obliterante, una forma de arteriosclerosis específica de las arterias de las extremidades inferiores, frecuente en adultos mayores de 55 años, caracterizada por fibrosis de las capas de las arterias con obliteración y estrechamiento considerable de la luz del vaso.
  • Esclerosis de Monckeberg, poco frecuente, vista especialmente en personas ancianas, y que afecta generalmente a las arterias de la glándula tiroides y del útero y rara vez se presenta estrechamiento de la luz arterial.
  • Arteriosclerosis hialina o nefrosclerosis, se refiere al engrosamiento de las paredes de las arterias por depósito de material hialino, visto generalmente en pacientes con patologías renales y diabéticos.
  • Esclerosis de la vejez, en la que se observa naturalmente una remodelación de las grandes arterias a medida que aumenta la edad, caracterizada por rigidez arterial y que se asocia con hipertensión sistólica.

2. Accidentes Hemorrágicos: También se denominan hemorragia cerebral o apoplejía y se deben a la ruptura de un vaso sanguíneo encefálico debido a un pico de hipertensión o a un aneurisma congénito.

Existen dos categorías amplias para la apoplejía:

  • Las causadas por bloqueo del flujo de sangre.
  • Las causadas por sangrado.

El bloqueo del flujo puede ser debido a una obstrucción arterial por un "émbolo" (generalmente un coágulo), a un estrechamiento de un vaso sanguíneo llamado entonces "estenosis cerebral", ya sea por compresión externa (un tumor), o por vasoconstricción propia de la arteria ("vasoespasmo cerebral") o finalmente a un estallido de una arteria cerebral, lo que provoca un hemorragia que comprime y daña el cerebro.

 

Las células del cerebro pueden morir por la disminución del flujo de sangre y consecuente falta de oxígeno causando daños como la muerte de células se conoce como infarto cerebral.

 

Una obstrucción de un vaso sanguíneo en el cerebro o en el cuello es la causa más frecuente de apoplejía y es responsable de aproximadamente el 80% de los ataques del cerebro. Estos bloqueos se originan por tres condiciones:

  • La formación de un coágulo en un vaso sanguíneo del cerebro o el cuello, llamada trombosis, se forma en la pared de una arteria y bloquea el paso de la sangre a una parte del cerebro.
  • El movimiento de un coágulo de otra parte del cuerpo así como del corazón al cuello o al cerebro, llamada embolismo.
  • Un estrechamiento grave de una arteria en o que conduce al cerebro, llamado estenosis.

El sangramiento en el cerebro o en los espacios alrededor del cerebro causa un segundo tipo de apoplejía, llamada apoplejía hemorrágica, o "derrame cerebral".

 

Aunque por su forma de presentación –súbita e inesperada- pudiera parecer que el ictus es una catástrofe imprevisible, en realidad no es así. El ictus es el resultado final de la acumulación de una serie de hábitos de estilo de vida y circunstancias personales poco saludables (factores de riesgo). Los vasos sanguíneos son el blanco de estas agresiones y, tras años de sufrir un daño continuado, expresan su queja final y rotunda: el ictus.

 

En la actualidad están identificados los más importantes factores de riesgo para el ictus. Algunos de ellos, por su naturaleza, no pueden modificarse. Es el caso de la edad, el riesgo de padecer esta enfermedad crece de forma importante a partir de los 60 años; el sexo, en general el ictus se da más entre los hombres que entre las mujeres, excepto en edades avanzadas donde la diferencia es menor. La  historia familiar del ictus, haber sufrido un ictus con anterioridad y pertenecer a determinadas razas, como por ejemplo la raza negra americana, también predisponen con mayor fuerza a padecer un ictus, sin que estas condiciones puedan, en sentido estricto, reconducirse.

 

Por el contrario, hoy en día sabemos que, afortunadamente, podemos actuar sustancialmente sobre los factores de riesgo más importantes y, con ello, reducir de forma significativa el número total de personas que sufren un ictus cada año.

 

Hoy por hoy, el mejor tratamiento del que disponemos para las enfermedades cerebrovasculares es una adecuada prevención y ésta  comienza por la modificación de los principales factores de riesgo “tratables”.

 

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Asociación de Familiares y Enfermos de Ictus de Granada