PROYECTO INCENTIVADO POR LA CONSEJERÍA DE INNOVACIÓN, CIENCIA Y EMPRESA
Para la mayoría de los pacientes que han sufrido un ictus y han sobrevivido a él, la rehabilitación es una de las partes más importantes de su tratamiento. La Terapia Ocupacional entra dentro de este programa y readaptación a la nueva situación en la que se encuentra la persona, implicando en la medida de lo posible a la familia y/o cuidador principal.
Hay que tener presente que difícilmente ningún programa de rehabilitación pueda volver al paciente a la situación previa en la que se encontraba antes de sufrir el Ictus, si no que, dependiendo de la gravedad de éste y de otras muchas circunstancias, la lesión neurológica y las manifestaciones del daño cerebral serán recuperables en la medida de lo posible, pero sobre todo el objetivo fundamental del tratamiento irá enfocado a enseñar al enfermo a adaptarse a sus déficits, proporcionándole el máximo grado de autonomía posible en sus actividades de la vida diaria, y ayudándole con esto a recuperar su autonomía. El terapeuta ocupacional, entonces, llevará a cabo un tratamiento integral del sujeto, analizándolo de forma global, abarcando todas las áreas de éste que precisen de recuperación según la gravedad de la discapacidad, teniendo en cuenta sus necesidades y las de su familia para reducir al mínimo las secuelas funcionales y reeducar al paciente en las tareas de la vida cotidiana, tales como ir al baño, vestirse, alimentarse correctamente o retomar la sexualidad tras el ictus.
Una vez realizada la valoración del paciente, el terapeuta ocupacional establece un plan de tratamiento orientado a mejorar las áreas afectadas, se desglosa por áreas de valoración para que resulte más claro.
El terapeuta debe reentrenar con el paciente y la familia aquellas actividades en la que presente dificultad, así mismo enseñarles el uso de ayudas técnicas que precise.
Gradualmente se incide sobre:
Se suele orientar el tratamiento de las deficiencias motoras basándose en principios de abordaje del control motor (Bobath), aunque también se utiliza en función de las características de cada paciente, técnicas de estimulación señorial (Rood) y de facilitación neuromuscular propioceptiva (Kabat).
La intervención motriz debe seguir una serie de fases:
En primer lugar el tratamiento del tronco, a continuación cintura pélvica y miembro superior y posteriormente la cintura escapular y miembro superior. El trabajo se realiza de forma global (Ej. Cuando se esté trabajando la cintura pélvica no nos olvidaremos del miembro superior, pero bien es cierto que no podemos incidir eficazmente sobre éste si el control postural es precario).
Hay que reeducar la simetría y el equilibrio asesorando tanto a la familia como a cuidadores en medidas higiénico posturales para facilitar posiciones correctas que disminuyan tono muscular y eviten futuras complicaciones.
Cuando el paciente esté en sedestación (silla, cama, silla de ruedas), hay que corregir su postura, resulta de gran utilidad colocar un espejo frente a ellos, para que tengan una referencia visual y puedan posicionarse correctamente. Deben tener el tronco de lo más erguido posible únicamente con las curvas fisiológicas, no potenciando posturas anómalas. La cintura pélvica y la escapular correctamente alineadas, de esta manera la carga de peso sobre ambas caderas es homogénea. Actividades muy útiles en este aspecto serán de aquellas que refuercen anteversión y retroversión pélvica y la alternancia de carga entre una cadera y otra. El paciente bebe mantener sentando los pies correctamente apoyados sobre el suelo, ligeramente separados. Si el pie afecto no tiene un buen apoyo, hay que mejorarlo realineando los segmentos anatómicos del miembro inferior (cadera, pierna, rodilla y pie) e inhibiendo la actividad muscular que lleva al pie a dorsiflexión e inversión. Son de gran utilidad movimientos de flexo-extensión de tobillo, alargar el tibial posterior (una mano sostiene el talón y la otra va subiendo a lo largo del tibial posterior), elongar la fascia plantar, abrir los dedos, dar forma al arco anterior con el talón apoyado en el suelo, etc.
Cuando el control del tronco está conseguido se trabaja el equilibrio y reacciones de enderezamiento en bipedestación. Algunas propuestas son:
Conseguidos los pasos anteriores y junto con el departamento de fisioterapia se entrena al paciente en el correcto patrón de marcha. Es importante practicar la deambulación tanto en exteriores (jardín, calle,…) como en interiores (planta, hospital,…).