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Rehabilitación y Cuidado Integral de Pacientes con Ictus

Cambios en la cognición y la conducta de las personas con ictus

El paciente que ha sufrido un Ictus puede presentar alteraciones del lenguaje, denominadas afasias, o alteraciones del habla o disartrias. Otros pacientes no logran emitir ningún sonido, situación que se conoce con el nombre de mutismo.

 

Para hablar se requiere en primer lugar, que pensemos en lo que queremos decir, encontrar las palabras necesarias y decirlas en voz alta. Del mismo modo, para comprender lo que nos dicen debemos poner en marcha mecanismos de atención, reconocer que alguien quiere decirnos algo y retener e interpretar las palabras que nos dicen. Para ello, varias estructuras del cerebro están implicadas. Se localizan preferentemente en el hemisferio cerebral dominante, que es el izquierdo en las personas diestras, y se hallan situadas en la parte más baja de la corteza motora y en el lóbulo temporal y parietal. Los trastornos del lenguaje, con frecuencia se acompañan de dificultad para escribir o para leer, por lo que estos pacientes tienen afectadas sus capacidades de comunicación.

 

Las lesiones muy extensas del hemisferio cerebral dominante van acompañadas de incapacidad global para hablar y para entender.

 

En otras ocasiones el paciente entiende aceptablemente bien las palabras, pero es incapaz de emitir ningún lenguaje adecuado; esta situación recibe el nombre de afasia motora. A pesar de no emitir un lenguaje adecuado, en ocasiones, mantienen la capacidad de repetir las mismas palabras que se le indican o de decir palabras de forma espontánea o tras ser provocados. Una forma más limitada de afasia motora es la afasia nominal, en la que el paciente con frecuencia no encuentra el nombre de los objetos que quiere mencionar; esta limitación le hace sustituir la palabra buscada por descripciones de su uso o a imitar con el gesto la utilidad que puede tener (parafasias).

 

Si las lesiones vasculares se han producido en la corteza de la región temporoparietal del hemisferio dominante, el paciente presenta una afasia fluente o sensitiva, en la que el problema fundamental radica en la incapacidad para entender el lenguaje, no solamente verbal, sino también gestual o escrito.

 

La recuperación de las afasias depende de la extensión de la lesión y del tipo de trastorno del lenguaje. Las afasias motoras tienen mejor pronóstico que las fluentes.

 

Las disartrias o alteraciones del habla no deben confundirse con las afasias. Se originan por dificultad en la articulación o en la modulación de las palabras, como consecuencia de la debilidad de músculos de la mitad de la cara, o por dificultad en la coordinación de éstos, cuando se producen lesiones en el cerebelo o en los núcleos de la base. La disartria no suele ocasionar una gran incapacidad y es más manifiesta en la pronunciación de las consonantes o en palabras largas. En paciente con lesiones vasculares en ambos hemisferios cerebrales, la disartria puede ser más intensa y va acompañada de otros trastornos como dificultad para tragar o incontinencia emotiva, con risa y llanto sin motivo.

 

Existe una amplia clasificación de afasias:

  • Afasia global. Es la forma más grave de afasia. Es el resultado de una destrucción masiva de las zonas del lenguaje del hemisferio izquierdo. También puede ser consecuencia de lesiones subcorticales masivas que desconecten las áreas del lenguaje. La expresión y la comprensión están gravemente afectadas. La repetición es nula. Puede haber capacidades de lenguaje automático preservadas (contar, recitar los días de la semana).
  • Afasia mixta. Se caracteriza por la preservación de la repetición en el contexto de una grave afectación de la expresión y de la comprensión, es decir, resulta una variante de la afasia anterior.
  • Afasia de Broca, motora o no afluente. Destoca un predominio de los trastornos de la expresión sobre los de la compresión. Existe reducción de vocabulario y de la extensión de las frases. La repetición está gravemente aceptada, lectura y escritura influenciada negativamente tanto en el problema motor como en el trastorno afásico en sí.
  • Afasia motora transcortical. Lenguaje expresivo espontáneo muy reducido, con una repetición con rendimientos netamente mejores. Expresión forzada, lenta y breve.
  • Afasia Wernicke, sensitiva o fluente. Predominan los trastornos de compresión y de repetición. Expresión verbal normal o aumentada, pudiendo ser excesiva, se caracteriza por múltiples transformaciones afásicas que conducen a una producción ininteligible, llamada jerga. La lectura y la escritura están también alteradas según el grado de afectación.
  • Afasia sensorial transcortical. Se caracteriza por una disociación entre una buena capacidad en la repetición y un defecto claro en la compresión. La producción oral y escrita es unan forma de jerga. Verbalización y comprensión lectora gravemente afectada.
  • Afasia de conducción. Repetición en el contexto de lenguaje fluente. La comprensión está relativamente preservada, aunque puede no ser perfecta, ya que pueden aparecer defectos en la comprensión de material complejo.
  • Afasia nominal o anomia. Se caracteriza por un lenguaje expresivo fluente con normal articulación y estructura, en el que destaca una dificultad de acceso al léxico o palabra adecuada al contexto. La expresión puede presentar circunloquios, es decir, rodeos para explicar una determinada palabra como cosa, eso, algo, etc.

Asociación de Familiares y Enfermos de Ictus de Granada